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Federico Jiménez Losantos

Creo que ya tocaba hablar de este grandísimo periodista, o de este grandísimo hijo de puta, según los que le escuchen, ya que si algo tiene este hombre, es que se gana con rapidez la sim/anti-patía de los oyentes.

Marxista de joven, fue secuestrado y tiroteado por Terra Lluire, una especie de ETA pero en Cataluña (de hecho su rama moderada es la base de ERC) al defender la libertad de enseñanza en cuanto a la lengua se refiere.

Antifranquista convencido, abrazó en su juventud el marxismo como quien abraza una religión que todo lo explica.

Ya con Felipe González, vive una transición hacia el liberalismo (aunque los críticos le adjudiquen el término despectivo neocon, en referencia a la derecha agresiva de los Estados Unidos) en la que se pega a la derecha, y comienza la transmisión en su programa, La Mañana, donde arranca en un cuarto puesto y sube hasta el segundo, representando cada mañana el ánimo de "dar caña" contra el Gobierno.

Feroz y agresivo contra el socialismo "progre", mucha gente le admira por su fuerte personalidad, intelectual y avasalladora cada día desde las seis de la mañana. Mucha gente le admira por decir lo que piensa, sin cortapisas, arriesgándose a que gente como el Alcalde de Madrid decida querellarse contra él. Otra gente le admira porque escucharle es como tomarse un café.

En cambio sus detractores precisamente aducen que no puede permitirse que un señor se dedique a insultar con tanto daño desde el pórtico de la COPE (perteneciente a los obispos).

Yo le escucho las mañanas que puedo, ya que efectivamente me despierta, además de que los martes y jueves suele colaborar en su programa mi admirado Pedro J., o incluso Luis Herrero, otro de los políticos que me gustan.

También tiene su columna, Comentarios Liberales, en El Mundo, y normalmente suele ser un monólogo en contra del PSOE y de Zapatero. Como leerle suele ser monotemático, me suele aburrir.

Pero hace poco leí una columna suya que me encantó, referida a la huelga de transportistas y laculpa, como no, que Zapatero tiene en ella. Héla aquí.

Además, os pongo un video donde podéis ver cómo es ;)

Orden Público

No pasaba nada. Tan poca cosa pasaba que apenas podía recordar Rubalcaba un pequeño incidente: "Una pedrada a un camionero, creo" dijo con ese tono tan suyo de perdonavidas. No pasaba nada pero la mitad de las gasolineras de Cataluña y de Galicia se habían quedado sin combustible el primer día de huelga salvaje. Pero claro, cómo va a ser salvaje lo que casi no es ni huelga. Los puertos de mar, las autopistas, los mercados y las gasolineras, tomadas a viva fuerza, pero no pasaba nada. Bueno, sólo pasaba una cosa: que la policía, a las órdenes de Rubalcaba, había desertado del lugar de los hechos. Todo, absolutamente todo, menos abrir los telediarios con una carga policial contra un piquete violento, si es que alguno no lo es, porque entonces podría darse la posibilidad, remota, sí, pero no descartable del todo, de que los antiguamente llamados españoles, entre gol y gol de Villa, pensaran que estábamos ante una crisis económica muy seria y no ante una desaceleración que se acelera un poco cuesta abajo.

Sucede que cuando se abandona el mantenimiento del Orden Público, no vaya a pensar alguien que Zapatero disfruta pegando a los piqueteros, la violencia se desmanda en un sentido y en otro, porque cada cual hace de su capa un sayo. Ya tienen un muerto, en el asalto a un camión por las bravas, y ya en la forma de dar la noticia parece que la culpa la tiene el camionero que trató de seguir en vez de dejarse atrapar por el piquetero a través de la ventanilla; y luego, en un accidente desgraciado, que no fue provocado por el camionero sino por el agresor, cayó sobre una medianera de la autopista y se mató.

Si el piquetero hubiera visto a la policía de Rubalcaba garantizando la libertad de los trabajadores que se niegan a seguir la huelga, seguramente no se hubiera atrevido a colgarse de la ventanilla del camionero. Y si el camionero hubiera visto en todos los telediarios cómo la policía de Rubalcaba detenía a los que obligaban violentamente a los trabajadores a secundar sus órdenes, se hubiera detenido y luego hubiera presentado una denuncia. Pero Zapatero, neopríncipe de la Paz, no puede aparecer en los medios como un vil represor, él, o sea, Él, felicísima síntesis de Gandhi y Santa Teresa de Calcuta. Allá Sarkozy con sus flics. Aquí, donde hemos declarado pacifista al Ejército, ¿cómo va a dar un policía un porrazo a un vándalo? Sin embargo, la realidad suele vengarse de esta clase de demagogos blanditos. Si no hay, ni se espera que haya, Orden Público, su lugar lo ocupa un violento forcejeo para imponer un orden privado dentro del desorden promovido por el Gobierno con su inacción, su cobardía y su demagogia.

No sabremos nunca si hubiera muerto accidentalmente el piquetero de haber estado cerca la policía. Lo que sí sabemos es que no estaba, que ayer no pasaba nada y ahora pasa un entierro.

# Posté le jeudi 12 juin 2008 06:57

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