Bueno, para empezar, un poco de política norteamericana, ahora que Obama va a ser a ser oficialmente el candidato demócrata a la casa Casa Balanca.
Hace unos días, tras conocerse la victoria de Obama por encima de Hillary Clinton, ésta tardó unos días en declararse derrotada, y en asumir como propio el lema del candidato afroamericano, Yes we Can, cuyos seguidores conocerán de algún video en Youtube, como la de la chica de enormes............convicciones o el video musical que le dedicaron, entre otros , Will.i.am, el negro intelectual de Black Eyed Peas.
Personalmente no me gusta Hillary Clinton. Su forma de expresarse (cómo dio odio su gesto de extender los brazos con su sonrisa malévola) no me convenció, además de gestos como el de decir que en su viaje a los Balcanes tuvo que ir protegida por guardaespaldas de los tiros de los francotiradores, cuando en un eficaz reportaje de la época se la veía bajando plácidamente del avión y rodeándose de personas, en el súmmun de la tranquilidad.
Obama no es que me termine de convencer. Aunque es cierto que es el único de los candidatos , tanto demócratas como repúblicanos, que nunca estuvo a favor de la Guerra de Irak, le he visto en otras cosas un perfil demasiado izquierdista, entendiéndose como demasiado intervencionista e idealista.
Tampoco es que me convenza demasiado McCain, el candidato republicano, pero es cierto que aunque le veáis como una réplica de Bush, lo cierto es que representa al republicanismo moderado. Aunque le veáis los colmillos, no son de marfil bushiano*.
*: es común en EEUU representar a los republicanos como a un elefante. De hecho si os acordáis de los Simpsons, en una convención de demócratas gays, se preguntaban qué figura debían presentar, cuando el globito de Maggie Simpson, un elefante rosa, entraba por la ventana. Uno de los chicos decía: ¿no será demasiado.....sutil?? O algo así. El espectador medio pensaría que se refería al color rosa. El espectador aventajado lo relacionaría además con el elefante ;) (antes de que lo preguntéisntéis, el símbolo demócrata es el burro)
Así que, en resumen, creo que serán unas elecciones interesantes.
Ahora paso a dos obras maestras que me han llegado a la patata estos días.
La primera es Titanic. Ya sabés, la película que narra el trágico hundimiento del mayor barco del mundo, creado para el lujo y el ocio. También el primer barco que usó la señal S.O.S (Save our Souls)/Salven nuestras Almas), como bien me recordó un amigo mío.
Dudo mucho que no hayáis visto la película, así que me limitaré a decir que me la tragué enterita el sábado, acabando a las 2 de la madrugada.
Debo reconocer que sólo mi aficiliación al Movimiento Matemos a DiCaprio me ha impedido reconocer antes a esta película como la obra maestra qe es.
Aunque muy larga, la primera parte, una suave historia bañada de comedia, con tintes del costumbrismo británico y tragedia floreciente y conocida, la segunda ya afronta la maestría del mejor cine catastrofista, haciendo eclosionar lo ocurrido en la anterior parte.
Personajes adecuados (incluso el niñato DiCaprio me ofende menos, después de verle en Gangs of New York, pero sobretodo en la magistral Infiltrados), Kate Winslet y demás Secundarios. Excelente música para una Celine Dion que rechazó hacer su banda sonora, rectificando después de ver la cinta, magnífico ritmo, que hace que las cuatro horas no resulten pesadas (algo admirable), y en resumen, una gran historia edificada sobre sólidos argumentos. Os ahorraré el video pertinente, ya que me resultaría difícil de creer que no la hayáis visto. En caso contrario, vedla con la pareja, o en ausencia de ésta, con un tierno peluche al que abrazar cuando, en la escena final, los aplausos que emergen, melancólicos y cautivadores, de la cinta, os imploren dedicarle siquiera algunas lágrimas a tan bella y trágica historia de amor.
La segunda obra maestra viene del lado de la lectura. Es una obra de Ciencia Ficción conocida como Pórtico.
La Ciencia Ficción ( o Science Fiction, o Sci-Fi para los foreros) es un género que me maravilló cuando descubrí la Fundación, y sus libros, de Isaac Asimov. Para mí sigue siendo la mayor obra de la Sci-Fi, y podéis encontrar sus volúmenes en cualquier librería. Otra gran obra ha sido la tetralogía de Hyperion, que también es fácil de comprar y sobre la cual escribí no muchas entradas ha. Hace poco leí un libro de Sci-Fi conocido como Playa de Acero, pero la verdad es que me resultó un tostón tan intelectual como interminable.
Hace poco leí y finalicé Pórtico, ganadora de, entre otros, los premios Hugo y Nébula, los más reputados dentro de la Sci-Fi (el Nébula es como el Oscar de la literatura de ficción), en el mismo año, hito conseguido pocas veces.
En primer lugar, decir que si nunca habéis leído este género, Pórtico supone un excepcional e insuperable punto de partida, ya que a diferencia de la Fundación o Hyperion, Pórtico es tan sólo un corto libro que no requiere de leer sus continuaciones para obtener mayor belleza.. Para los que abordéis ya el género, os lo recomiendo encarecidamente. Y para quien lo haya leído, sólo intentar transmitirle la cómoda complicidad de los marineros veteranos que, sonriéndose entre sí, contemplan al marinerito pijo y novatillo echar la madre de toda las potas en su primer viaje en alta mar.
En un futuro indeterminado, pero próximo a nosotros culturalmente, se descubre un Pórtico, un asteroide en el cual los Heeches, extraterrestes, han dejado herramientas y naves, para luego irse. Nadie sabe por qué. Se investigan las naves y se descubre que tienen itinerarios prefijados (que si se varían provocan una explosión, o peor). Así que el negocio consiste en asistir a un curso acelerado, y montar en una Uno, una Tres o una Cinco (dependiendo de la capacidad de tripulación) para activar el vuelo, volar, y volver a casa. Cualquier descubrimiento se paga millonariamente, pero claro, los vuelos no son seguros. Muchos mueren al aparecer al lado de una Supernova, otros mueren de hambre tras ni siquiera llegar a su destino. Es una lotería, que te atenaza el cuello cual espíritu Heeche.
Y la gracia es esa, ver cómo nuestro protagonista se acerca a Pórtico y va conociendo personajes, mientras se va metiendo en el mundo del explorador, siempre con miedo a hacer una apuesta que pueda resultar acabar en un agujero negro, o bien volver con diez millones de dólares.
El libro se va dividiendo en capítulos, con dos temáticas. En una, vemos al protagonista comenzando su andadura desde las Minas de Alimentos hasta Pórtico. En otra, el protagonista, ya en un momento muy futuro, le cuenta a un psiquiatra mecanizado cómo se siente, desvelando detalles del pasado (presenta en la otra temática).
El libro, corto y fascinante, va enseñando detalles, como unos aterradoramente reveladores cuadros que van interrumpiendo la temática Presente, mostrando detalles de conversaciones de los Profesores, sobre los viajes acontecidos, y en resumen, motivando la esencia de Pórtico: el miedo a lo desconocido.
Otro maravilloso detalle es que es un libro escrito hace 30 años, que no ha envejecido nada.
Un libro que te abraza y no te suelta, hasta que te das cuenta que estás enganchado completamente a la magia de Pórtico. Una obra maestra que no pararé de recomendar.
http://es.wikipedia.org/wiki/P%C3%B3rtico_(novela)